Destaca Valdez Albizu impulso del Banco Central a transformación y modernización sistemas pago

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Es para mí un gran placer pronunciar estas palabras de apertura y saludarlos cordialmente, en nombre de las autoridades del Banco Central de la República Dominicana y en el mío propio. A su vez, quisiera agradecer a la Asociación Dominicana de Empresas Fintech, ADOFINTECH, por la invitación que nos hicieran para inaugurar este importante evento, tan oportuno para la República Dominicana y demás países con representación en la misma, particularmente en el contexto actual.

Como es del conocimiento de todos, el negocio bancario ha experimentado transformaciones sustanciales en la última década, impulsado por el desarrollo tecnológico y los cambios en las necesidades de los usuarios financieros, que han motivado el tránsito del quehacer financiero desde los espacios físicos a los entornos digitales. Al mismo tiempo, el avance tecnológico ha venido de la mano con el surgimiento de empresas que ofrecen servicios y productos financieros totalmente digitales e innovadores, conocidas como FINTECHs o empresas de tecnología financiera.

En el caso de la República Dominicana, quizás pocos han reparado en el rol del Banco Central en ese proceso. Sin embargo, observando el desarrollo histórico del concepto “Fintech” y estudiando el devenir de las últimas décadas del sistema financiero dominicano, es oportuno destacar el importante impulso dado por el Banco Central a la transformación y modernización de los sistemas de pago, y con ello creando las condiciones y trazando el camino para que entidades bancarias y no bancarias ofrezcan productos y servicios financieros basados en las tecnologías financieras.

La modernización del Sistema de Pagos y Liquidación de Valores, con la implementación de un sistema de liquidación bruta en tiempo real (LBTR) en el año 2008, constituye un antes y un después en la forma de hacer transferencias de fondos en el país, dando paso a servicios modernos y eficientes, como los Pagos al Instante, que permiten a los clientes bancarios efectuar transferencias y pagos inmediatos desde las plataformas web y móviles de los bancos. Por todo esto, podemos concluir que la primera entidad que introdujo un cambio importante en el sistema financiero impulsado por el avance de la tecnología, lo fue el Banco Central, mucho antes de que se acuñara el término FINTECH.

Las externalidades positivas que esos avances produjeron, en su momento, fueron y siguen siendo sustanciales. Han hecho posible el desarrollo, incluso, de otras innovaciones, promoviendo en la República Dominicana un naciente ecosistema que combina la tecnología, las finanzas y la innovación. En esto, el Banco Central recomendó la asociación de las empresas de tecnología financiera, bajo un proyecto e identidad conjunta que posibilitara un mayor impacto en el quehacer financiero de nuestra sociedad, lo que eventualmente condujo a la creación de la Asociación Dominicana de Empresas Fintechs (ADOFINTECH).

Lo expresado anteriormente, persigue llevarles el mensaje de que, en materia de innovación en el sistema financiero para propiciar desarrollo económico e inclusión, el Banco Central ha sido y será una institución promotora y actuante en estas iniciativas, en un marco que procure la seguridad de las informaciones personales de los usuarios del sistema financiero y las salvaguardas necesarias para garantizar la integridad y estabilidad financiera.

Como pueden ver, queridos jóvenes emprendedores, entendemos perfectamente desde hace años lo que ustedes hacen y sus proyectos, incluso antes de que se acuñara oficialmente el término “FINTECH”, y estamos convencidos del gran aporte que pueden hacer al ecosistema financiero dominicano y del mundo.

Amigos, la transformación digital se ha acelerado exponencialmente. Para que puedan hacerse de una idea, en el caso de República Dominicana, los usuarios de Internet Banking, que en 2014 sumaban 1.4 millones, al mes de mayo de este año, alcanza una comunidad de 5.0 millones de usuarios digitales. En un orden similar, hacia 2018 se verificaban unas 20 empresas de tecnología financiera, mientras que entrado 2021, ya operan en el mercado local más de 40 de estas entidades, proveyendo servicios en diversos segmentos, como son los pagos digitales, la gestión de finanzas personales y empresariales, el financiamiento alternativo, los activos financieros y mercados de capitales, entre otros.

Todo esto, no habría sido posible sin una regulación impulsada por el Banco Central, que procura un equilibrio entre promover esa innovación en la provisión de los servicios financieros, incluyendo el surgimiento de nuevos jugadores en el ecosistema, y la preservación de la estabilidad financiera y la protección al usuario.

En ese tenor, hemos emitido ya regulaciones de avanzada que incluyen a las Fintechs de pagos, al tiempo que se están evaluando posibles regulaciones para otros tipos de empresas de tecnología financiera. Los bancos centrales, hemos abierto espacios y foros de colaboración y aprendizaje tanto a lo interno de nuestras instituciones como con las entidades del sistema, en los que se analizan y recomiendan lineamientos y políticas vinculadas a temas tales como la banca abierta, ciberseguridad, la Nube, Inteligencia Artificial, y más recientemente, las discusiones sobre las bondades de las tecnologías distribuidas, dinero digital de bancos centrales, criptomonedas y otras muchas novedades que ya forman parte de nuestro quehacer diario.

Es por esto, que me complace anunciarles que, tal como adelanté hace unos meses, ya estamos trabajando de la mano con el Banco Interamericano de Desarrollo para la creación del Hub de Innovación Financiera de la República Dominicana, que permitirá que las iniciativas privadas en esta materia sean analizadas, probadas y evaluadas en un ambiente controlado, previo a su proceso formal de aprobación y puesta en operación. Estos Hubs de Innovación ya existen en países como el Reino Unido, Israel, Chile y México, por mencionar sólo algunos, y han demostrado ser una plataforma muy útil de intercambio de información y experiencias, que sirve tanto al regulador como a los regulados para impulsar juntos emprendimientos novedosos que redunden en beneficio de la población, y apoyen el acceso equitativo a los servicios financieros.

En el caso de nuestro HUB, y esto es un hito histórico, están participando las cuatro superintendencias: Bancos, Mercado de Valores, Pensiones y Seguros, junto al Banco Central, pues muchas innovaciones necesitan de regulación cruzada o tienen aplicaciones que van más allá del ámbito de acción de un regulador. Estas cinco instituciones, trabajando en equipo, impulsarán con mayor fuerza el desarrollo de nuevos productos y servicios que sean propuestos por las FINTECHs y las entidades de cada sector. Esperamos, antes de que termine el año 2021, poner en funcionamiento este Hub de Innovación, que de seguro será bien aprovechado por todos ustedes.

No puedo dejar de referirme en este importante foro a las monedas digitales emitidas por bancos centrales (CBDC, por sus siglas en inglés), que son obligaciones de los bancos centrales, originadas y transferidas por medios digitales, y que cuentan con el respaldo de estos entes emisores. A este respecto, al igual que otros bancos centrales, estamos agotando una fase previa de análisis y explorando la naturaleza, el impacto monetario y la funcionalidad de estos esquemas. Me complace informarles, que estamos realizando las gestiones para participar en un Sandbox internacional, junto a otros bancos centrales, que nos permitirá conocer en la práctica, en ambientes simulados, el comportamiento y las condiciones de estas monedas.
En adición a lo anterior, hemos observado en la práctica y en la evidencia empírica, que contrario a otros paradigmas que hacen competir al sistema financiero tradicional y al mercado de las empresas FINTECH, existen beneficios importantes que podemos obtener de la sinergia entre ambos mundos, siendo el más relevante, la inclusión financiera. En ese sentido, el Banco Central, como parte de su estrategia de inclusión financiera, ha impulsado la provisión de servicios financieros en zonas tradicionalmente no atendidas, mediante la figura de los subagentes bancarios. Este avance ha sido complementado con estrategias de educación financiera, que se vienen ejecutando en todo el país desde el año 2013.

Si el sector financiero regulado y la FINTECHS trabajan juntos, con el apoyo de las autoridades monetarias, pueden lograrse grandes cosas en materia de inclusión. Por ello, hemos evaluado la posibilidad de establecer por Reglamento, incentivos que impulsen una mayor adopción de procesos innovadores e inclusivos en el sistema financiero, sustentados en principios de colaboración y complementariedad, que permitan colocar al sistema financiero como un todo en la senda de una innovación más profunda, transformadora y beneficiosa para el país.

Estos temas a los que me he referido: la regulación que promueve la innovación, el Hub de Innovación Financiera, el dinero digital de bancos centrales, los pagos al instante, los subagentes bancarios y otros que no he tratado, pero no menos importantes como la ciberseguridad y los sistemas de pago transfronterizos, contribuyen a encaminar el sistema financiero dominicano hacia la digitalización. Claro está, se requiere de otros componentes tales como un sistema nacional de identidad digital, las reglas para facilitar la interoperabilidad entre aplicaciones móviles y un mayor uso de certificados digitales en los trámites comerciales, que están siendo contemplados en el borrador de la Agenda Digital de la Presidencia de la República.

Finalmente, ante el reto provocado por la pandemia, hemos visto que nuestro sistema financiero y de pagos ha demostrado capacidad de reinvención e innovación, con ayuda de empresas como ustedes. Desde el Banco Central deseamos reiterar una vez más nuestro compromiso con ese avance y modernización, con ese impulso hacia un sistema financiero y de pagos lo más digital posible, y con la inclusión financiera de los sectores tradicionalmente no atendidos.

Pero siempre, en un marco de estabilidad económica y financiera para todos, para contribuir a lograr “una economía más justa, sostenible e inclusiva, que no deje a nadie atrás.”